lunes 16 de enero de 2012

Sporting 2-1 Málaga, bendita locura

El triunfo del Sporting ante el Málaga es uno de esos que en la 'era Preciado' se escriben antes de que se disputen los noventa minutos. Un partido de esos que hay que ganar por lo civil o por lo criminal y donde el Sporting no acostumbra a fallar. Quizás sea por la ''suertecilla'' de la que hablaba Preciado en la previa del partido, por los astros, o tal vez por el trabajo diario. Aunque cada vez tengo más claro que este Sporting gana la mayoría de sus partidos por una hermosa conjunción entre un Molinón entregado, el propio fútbol del equipo y, sobre todo, aquello que siempre ha caracterizado a los rojiblancos y que en los últimos tiempos se anhelaba demasiado, el espíritu guerrero y combativo. Todo esto se puede resumir en cuatro letras, juntas, ordenadas y que para muchos pasan desapercibidas, alma. Lo cierto es que pocos equipos hay en la mal llamada Liga de las Estrellas capaces de levantarse tantas veces como han sido golpeados. El Sporting es uno de ellos. Y eso es mérito de todos, de los futbolistas, del cuerpo técnico, y de una afición que después de la enésima derrota sonrojante de la temporada no tuvo ni un reproche hacia el equipo.

Más allá de la épica que envuelve una victoria en el minuto 92, el triunfo del Sporting ante el Málaga es el triunfo de la normalidad. Extraño, ¿verdad? Muy fácil. Preciado asumió que lo normal es lo que hace funcionar a este equipo, lejos de las excentricidades de las dos últimas jornadas. Buscando los puntos fuertes de sus piezas y minimizando los débiles. Sacrificando el rendimiento de algunos jugadores en determinados puestos para buscar el bien común. El preparador de Astillero jugó al despiste durante la semana, no dio muchas pistas sobre el once, aunque sí dejó entrever que Gálvez sacaría provecho de la sanción de Botía y del probe rendimiento de Iván Hernández para debutar en el centro de la defensa. Damián Suárez cubrió la baja de Lora en el lateral derecho, sufrió y mucho el lateral uruguayo, mientras que en el lateral izquierdo Canella ofreció una versión mejorada de la que venía ofreciendo en las últimas jornadas. En el centro del campo llegaron las sorpresas más significativas, y también las más gratificantes. Volver a ver a Nacho Cases repartir fútbol en El Molinón fue todo un lujo, lo hizo escoltado por un Eguren que tiró de oficio y junto al ayer omnipresente André Castro. Estos tres jugadores ahogaron al Málaga en la fase de creación. Novo volvió a la banda derecha en detrimento de Trejo, seguramente para garantizar un punto más de trabajo defensivo en esa banda donde se sabía de antemano que Damían lo iba a pasar mal. De las Cuevas se mantuvo en la banda izquierda y Barral volvió a ser la referencia en el ataque.

El Sporting fue mejor que el Málaga en la primera mitad. Los rojiblancos asumieron su inferioridad técnica para plantear un partido muy intenso buscando lo que mejor sabe hacer este equipo, robar y salir en velocidad. Sin embargo, las mejores ocasiones de gol sportinguistas llegaron a balón parado, en esa denostada estrategia que para muchos nunca se entrena. La ocasión más clara del partido llegó tras una falta lateral que Damián Suárez colgó al segundo palo, donde Gregory se aprovechó del arrastre hacia el primer palo de los compañeros para recibir solo, controlar con el pecho y fusilar a Caballero, que respondió con un gran parada, pero el balón cayó a los pies de Nacho Novo, que con todo a su favor disparó al lateral de la red. El gol rojiblanco llegaría también a balón parado, Nacho Cases puso un balón envenenado que el debutante Gálvez, en fuera de juego, desvió al fondo de la red. Del Cerro Grande no vio la posición ilegal del central sportinguista y concedió el gol. El Málaga, con mucho nombre y muy poco espíritu, apenas inquietó a Juan Pablo en la primera mitad. De hecho, la mejor baza ofensiva de los andaluces en los primeros 45 minutos no fue ni su fútbol ni su calidad, sino el auténtico agujero negro que el Sporting tenía en el lateral derecho, encarnado en la figura de Damián Suárez, por donde llegaba todo el peligro.

Tras el paso por vestuarios el Sporting cedió metros a un Málaga que no tradujo su dominio de balón en ocasiones de gol. Únicamente hubo dos acciones que pudieron cambiar el destino del partido. Una primera jugada en la que a Van Nistelrooy le favorecen todos los rechaces y consigue plantarse ante Juan Pablo, que aunque detuvo el lanzamiento no pudo evitar que el balón se le escapase y Gregory evitase el gol justo en la línea. Más tarde fue Eliseu el que sorprendió con un disparo que afortunadamente se estrelló en la madera. El Sporting empezaba a achicar demasiada agua y Preciado tardaba en mover el banquillo. Los cambios no pudieron salir mejor al Sporting, Trejo, el autor del gol que llevó la locura a El Molinón en el 92, sustituyó a un gris Nacho Novo; Rivera ocupó el sitio de André Castro y ofreció durante 15 minutos su mejor versión; y Bilic, que sustituyó a De las Cuevas, tuvo en sus botas sentenciar el partido con un colocado disparo desde la frontal que Caballero envió a córner.

Los cambios habían revitalizado al Sporting y el partido agonizaba. Parecía que los tres puntos se iban a quedar en Gijón, pero entonces apareció Van Nistelrooy para aprovecharse de una mala cesión de cabeza de Nacho Cases hacia atrás y colocar el balón lejos de un Juan Pablo que se quedó clavado. Tanto remar para morir en la orilla, ¿o no? Las emociones fuertes aún estaban por llegar. Cuando el partido parecía abocado un empate que dejaría a los rojiblancos muy tocados, resurgió el espíritu del Sporting, lo encarnó Trejo con un derechazo desde la frontal, lleno de calidad y convicción, y empujado por el alma de los que amamos estos colores ante el que nada pudo hacer Caballero. 2-1 y el delirio en El Molinón. Era el minuto 92 y los tres puntos se quedaban en Gijón. Bendita locura.

Victoria épica y vital de un Sporting que se engancha al tren de la permanencia. Los rojiblancos vuelven al camino de la victoria frente a un rival de entidad y una plantilla a base de talonario. Ni jeque, ni millones, ni estrellas, nada como ofrecer una auténtica lección de orgullo y borrar las dudas que podían haber aflorado sobre el compromiso de los futbolistas. Borrón y cuenta nueva. La LFP, Liga de Fútbol Prostituida, nos ha obsequiado la próxima jornada con el primer partido de lunes de la temporada, ante un Villarreal que ahora mismo está por debajo del Sporting en la clasificación y que habrá que ver como se desenvuelve en una situación inédita para ellos. Allí tampoco se puede fallar. A por ellos.

Ficha técnica:
R. Sporting: Juan Pablo; Damián Suárez, Gálvez, Gregory, Canella; Nacho Cases, Eguren; Nacho Novo (Trejo), André Castro (Rivera), De las Cuevas (Bilic); y Barral

Málaga CF: Caballero; Sergio Sánchez, Demichelis, Mathijsen (Rondón), Monreal; Toulalán; Cazorla, Isco, Seba Fernández (Juanmi), Eliseu (Buonanotte); y Van Nistelrooy

Árbitro: Del Cerro Grande. Colegio Madrileño.

El Molinón, 22.000 espectadores.

2 comentarios:

Chus dijo...

Pido disculpas de nuevo por la tardanza en hacer la crónica, pero con estos horarios es complicado llegar a casa y ponerte a escribir cuando el lunes hay que madrugar.

Un saludo.

Aitor dijo...

Acción-reacción. Lo que yo dije después de palmar contra el Betis. Este equipo ha funcionado así siempre

Han demostrado que conocen eso que se llama orgullo, y que además cuando las cosas se hacen con cabeza el equipo tiene fútbol. A pesar de ir justito de calidad.

Firmo empatar en Villarreal y San Sebastián y luego ganar a Osasuna en El Molinón.