La alineación de Preciado fue continuista. Mantuvo el sistema con el que se venció al Málaga, con Eguren por delante de la defensa escoltado a Nacho Cases y André Castro. Los dos únicos cambios estuvieron en la línea defensiva, donde Botía volvió al centro de la defensa en lugar de Gálvez después de cumplir un partido de sanción y Lora retornó al lateral derecho por idéntico motivo. Sería demasiado ventajista si dijese ahora que el Sporting salió a mantener la portería a cero para poner una muesca más en la bala que apunta hacia el banquillo. Pero es tan justo reconocer eso como recordar que es el mismo planteamiento con el que se disputaron la mayoría de los partidos de la segunda vuelta de la temporada pasada. Entonces no encajábamos goles absurdos. Entonces nuestra defensa era eso, una defensa, y no una verbena. Entonces no había quejas.
El partido en realidad duró dos minutos, el 54 y el 55. Hasta entones el Sporting había contenido al Villarreal sin pasar excesivos apuros, salvo en un par de acciones a balón a parado. Incluso se habían estirado los rojiblancos en los primeros minutos minutos de la segunda mitad, pero mostrando una brutal inoperancia en los últimos metros que se tradujo al final de los 90 minutos en ningún disparo entre los tres palos. Un dato demoledor. El partido se perdió en una jugada en la que el defensa más contundente del Sporting dejó de lado su mejor virtud y permitió que Marco Rubén se acomodase el balón en el área antes de colocar el balón lejos del alcance de Juan Pablo. Sin apenas tiempo para reaccionar llegó el segundo jarro de agua fría, la sentencia, un zapatazo terrible de Borja Valero, que tuvo todo el tiempo del mundo y más para preparar el disparo sin que ningún sportinguista le plantara oposición.
A partir de entonces el Sporting se descompuso y el Villarreal jugó la última media hora a placer. Los cambios del Sporting, tan esperados y previsibles como lógicos, no hay más, no tuvieron repercusión en el juego. Rivera se vio desbordado en el puesto de ocupaba Eguren, Trejo apenas apareció en la banda derecha, y el cambio de sistema, con Bilic y Barral juntos como referencias ofensivas, es imposible que funcione si no consigues que lleguen balones arriba. La puntilla llegó con el minuto 90 ya cumplido, en una acción muy similar al segundo gol de Borja Valero. Ahora fue Bruno quien se hizo con el balón en la frontal del área, y sin ninguna oposición sorprendió a Juan Pablo.
Acaba la primera vuelta y el Sporting suma 18 puntos, 2 más que la temporada pasada a estas alturas, pero sensaciones totalmente diferentes. A aquel Sporting poco se le podía echar en cara, ni siquiera los malos resultados eran un argumento de peso para exigir un cambio en el banquillo. Ahora el Sporting es un equipo sin rumbo, hiriente y triste. Muy triste. Y no es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que el equipo ofrece una imagen tan pobre esta temporada. Me queda la esperanza de que si Preciado no se ve capaz de sacar esto adelante no dudaría en poner su cargo a disposición del club. Pero veo a un Manolo triste, débil, hundido y sin recursos. Lejos de aquel ''estoy como un búfalo'' de la temporada pasada. Y en Gijón, donde desgraciadamente estamos demasiado acostumbrados a jugar en el alambre, no se respira el ambiente de otras ocasiones para revertir la situación. ¿Soluciones? De momento entre todos lo están matando, veremos como acaba el enfermo. El domingo espera Anoeta, seguramente un rival más directo de lo que pueda ser el Villarreal. Allí no podemos fallar. ¡A por ellos!
Ficha técnica:
Villarreal CF: Diego López; Ángel, Gonzalo, Musacchio, Joan Oriol; Bruno, Marcos Senna (Marchena), Cani (Castellani), Borja Valero; M. Rubén y Joselu (Camuñas)
R. Sporting: Juan Pablo; Lora, Botía, Gregory, Canella; Eguren (Rivera), Nacho Cases, André Castro (Bilic); Nacho Novo (Trejo), De las Cuevas; y Barral
Árbitro: Álvarez Izquierdo. Colegio Catalán.
El Madrigal, 17.000 espectadores.
2 comentarios:
Por tercera semana consecutiva me veo obligado a pedir disculpas por el retraso de la crónica, cuando la LFP ponga unos horarios normales la podré hacer el mismo día del partido. Lo dicho, mis disculpas.
El Villareal nos dió una pequeña clase de fútbol y nos metió tres, que pudieron ser seis. La dirección no cesa a Preciado. Manolo no presenta la dimisión. La dirección cobarde donde la haya espera que la grada dicte sentencia.
La grada del Molinón, agradecida y amodorrada por el ascenso, no despierta. Somos una afición con poco criterio, tragamos lo que sea, estamos en primera división pero no vemos fútbol. Esta situación sólo sirve para que Fernández recupere dinero.
Excepto por el ascenso, los dos años en segunda y hasta el momento de lo que llevamos en primera, se pueden considerar años perdidos.
La escuela de fútbol de Mareo es de vergüenza, podrían convertirla en un canódromo, sólo aprenden a correr.
Publicar un comentario en la entrada